
Quien les habla es Mirta Sasiaín Ferreira Ramos.
Minonga Ferreira Ramos quedó viuda muy joven con 3 hijos chicos, Jorge, Elena y Eduardo.
Siempre fue una persona brillante con una memoria prodigiosa, domina varios idiomas: inglés, portugués, francés, italiano.
Mi padre siempre decía que Minonga era la única persona que sabía los nombres de los caballos de los héroes de todos los tiempos.
Salió adelante trabajando con los ingleses en los Ferrocarriles y dando clases de Literatura y actuando en la Inteligencia en la época de la 2da. Guerra Mundial. Su esposo había tenido entre otros destacados cargos el de Secretario del Dr. Emilio Frugoni, Presidente y Fundador del Partido Socialista.
Pero voy a recordar ahora su preciosa casa en la calle Bella Vista. Me acuerdo que mi mamá me decía que era un "petit hotel". Parece que esto era una casa de 2 plantas en que en la Planta Baja estaba el living-comedor, cocina, baño y en la 2da. planta, 3 dormitorios y un baño. Para mi era un paraíso por varios motivos. Uno, porque me encantaba como estaba decorado. Los cuartos estaban todos con muebles pintados en azul claro y colchas floridas y cuadros y estantes ¡llenos de libros!
El cuarto de Minonga tenía toda una colección de cuadros de impresionistas alrededor de su cama.
En el cuarto de Jorge y Eduardo estaban todos los libros de piratas y aventuras que se puedan imaginar.
Había un personaje muy importante en la casa que era Pinocho, el gato amarillo como Garfield, que obedecía órdenes en inglés.
Mientras tomábamos un té o después de cenar, Minonga o Quela siempre me contaban algún libro que valía la pena leer y después me lo prestaban si lo tenían por ahí.
Uno de los libros que me contaron era "A Town Like Alice" de Nevil Shute, que se los recomiendo sinceramente. Después de muchos años lo leí, y ahora hace poco en una liquidación de libros lo compré. Lo tengo como un tesoro.
Ahora cuando visito a Minonga siempre me gusta oírle los cuentos de sus amigos de antes que marcaron rumbo en nuestra historia nacional, o en el mundo de la política, la literatura, o las artes. Apenas le nombro a alguien ella siempre tiene anécdotas de esa persona cuando era joven.
¡Qué fantastico tener esa memoria y esos recuerdos!
Muchas gracias, Mirta, por este maravilloso retrato de Minonga.
