Mi madre Mitiva siempre se caracterizó por ser una cocinera muy impulsiva y empírica. Me imagino que habrá sido porque cuando ella era niña en su casa siempre hubo cocineras (me acuerdo de Aurelia, en casa de tia Lola, donde las niñas fueron criadas al quedar huérfanas) y mamá no se interesaría mucho por esos menesteres. Era eso sí de buen apetito y no tenía pereza para cocinar para 20 si llegaba el caso.
Una vez, cuando ya vivía en el apto. de la calle Juan Paullier, después de haber vendido la famosa casa de la calle Charrúa, tuvo que comprar una nueva plancha para hacer churrascos. Fue al supermercado de Cofa's que le quedaba cerquita y donde eran clientes. Compró allí su nueva plancha y la puso enseguida en uso.
El horno que tenía era a gas de cañería y con unas hornallas con agujeros muy grandes, nosotros le decíamos que parecían mecheros Bunsen. La cuestión es que mamá hizo una buena tanda de churrascos ese mediodía y luego la volvió a usar de noche. Cuando fue a lavar la plancha ésta estaba agujereada. ¡El fuego era tan fuerte que había derretido la plancha de hierro!
Pero ella ni corta, ni perezosa, fue al otro día a Cofa´s y devolvió la plancha y se hizo entregar una nueva de otro tipo. Como consumidora, se defendía muy bien sin duda.
Muchas gracias Mirta, por esta contribución.

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