
Augusto Carámbula, fue el esposo de tía Lola y quien trajo el primer automóvil a Artigas.
Vestía muy elegantemente.
Yo lo recuerdo con su traje blanco y sombrero como el de Maurice Chevalier en los días de verano.
Eran muy generosos, tía Lola crió como hijos al que conocimos como Negro Carámbula y a Pedro también. Protegieron a más de uno.
Un día pasó a pedir ropa uno de esos protegidos y entre ellas se le regaló un chaleco al que le habían sacado los botones porque eran de brillantitos.

Pasados unos días el susodicho mandó no sé si a un hijo o a quien, a decir que "le mandaran la botonadura".
La frase "faltó la botonadura" o "mandame la botonadura", la usamos en la familia cuando alguien solicita algo exagerado, o cuando alguno encuentra que alguien no hizo algo en forma completa.
Si recuerdan esta anécdota, verán que en múltiples ocasiones, la frase cae justita.
Muchas gracias, Blanca, por esta anécdota.

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